Autoayuda, Narrativa extranjera, Novela contemporánea

Manual para mujeres de la limpieza – Lucia Berlin

Me ha sido muy difícil por no decir imposible leer este libro de Lucía Berlín sin subrayar hasta los puntos y las comas. Increíble su capacidad para cortar el aire que te rodea y transmitirte sentimientos que pensabas que no existían.

Me resistía a leer este libro porque se trata de un libro de relatos. Mea culpa. Una vez que lo empecé no pude dejarlo. Te remueve de la silla y te deja la mirada perdida en cada esquina. Cada relato es un trozo de su vida, o lo parece. Fragmentos autobiográficos adornados por su gran imaginación y sentido del humor, que se mueven entre Kafka y Allan Poe (y no hablo de técnica literaria), pero son Lucía Berlín. Tienen su sello; sencillo, directo, culto, desgarrador, desnudo. Todo cubierto con una abundante capa de humor negro y guindas agridulces.

Me la imagino sentada en su silla mordiendo el bolígrafo, los pies calzados por unas sencillas pantuflas y la mirada colgada en un recuerdo amargo que ella convierte en un chiste. Si has pasado por el dentista, y probablemente sí, no podrás parar de reír y llorar y poner cara de “imposible!” en el relato donde habla de su abuelo y su consulta. Esta escritora sabe parar donde no cabe más con menos. Y como digo hasta las comas bailan.

Es posible que haya lectores que no se sientan identificados en estos cuentos de vida. Yo si me he sentido reflejada en algunos de sus pasajes. Quizás porque he vivido situaciones parecidas, y después de sufrirlas también las he contado riéndome. Yo creo que es la única forma de quitar hierro a un pasado difícil de digerir en el presente.

Hay personas que piensan que la frase bíblica –No hay que volver la vista atrás porque te conviertes en estatua de Sal- quiere decir que debes olvidarte del pasado para poder vivir hoy felizmente. Yo no lo creo. El pasado está para aprender de el, para colgarte esas medallas que nadie te va a colgar si no tu misma. Para hacerte crecer, madurar.. Una amiga mía sicóloga dice que la gente que olvida el pasado es porque se siente tan culpable que su mente traicionera se lo borra directamente. Que ésta es una manera de sobrevivir que tiene nuestra mente. Pues si es así quiere decir que Lucía Berlín jamás se sintió culpable de nada. Que fue capaz de autosicoanalizarse (uf qué palabro) a través del sentido del humor. De sacarse de los pozos a carcajadas.

Lucía no escribía para nadie, bueno, no lo puedo asegurar claro, pero es la sensación que me da. Por esto en los relatos está su esencia sin más, sumada a la necesidad de plasmar recuerdos; de dejar algún tipo de constancia de que aquello ocurrió. Sus relatos son como vómitos de sí misma. Ella lo sintió así; a saltos. Y su lectura va a saltos, como cuando jugábamos a la tiza o a la goma ;). Algo que debió ser muy cuestionado en su momento por los críticos literarios, ay pobriños.., pero que hoy nos sobrepasa, a mi desde luego me asombra.

El libro viene prologado por uno de sus hijos, que se encargó de hacer la recopilación de los escritos de su madre después de su muerte. Él nos acerca a su figura con infinito respeto y cariño. Y gracias a su trabajo podemos disfrutar hoy día de este fantástico libro, que recomiendo a todo el mundo mundial! 😉.

SINOPSIS

Tras años de injusto olvido, Alfaguara se suma al fenómeno editorial del descubrimiento de Lucia Berlin, el secreto mejor guardado de la literatura estadounidense, una auténtica revolución literaria.

Con su inigualable toque de humor y melancolía, Berlin se hace eco de su vida, asombrosa y convulsa, para crear verdaderos milagros literarios con episodios del día a día. Las mujeres de sus relatos están desorientadas, pero al mismo tiempo son fuertes, inteligentes y, sobre todo extraordinariamente reales. Ríen, lloran, aman, beben: sobreviven.

Uno de los mejores libros del año según The New York Times, The Guardian, NPRyThe Boston Globe. En la lista de los más vendidos en Estados Unidos desde su publicación. Traducido a más de 14 idiomas.

BIOGRAFÍA DE LA AUTORA

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Lucia Brown Berlin, conocida como Lucia Berlin. Nació en Juneau (Alaska) el 12 de noviembre de 1936. Murió en Marina del Rey (Los Ángeles) un 12 de noviembre de 2004 (cumplía 68 años).

Fue una escritora estadounidense que escribió 77 cuentos cuyos temas estaban conectados con su personalidad y la propia experiencia de una vida compleja que la convirtió, según los críticos literarios, en un personaje inusual y de leyenda.

Con una historia sentimental atormentada; alcoholismo, serios problemas económicos que solventó limpiando casas ajenas, problemas de salud, etc.

Quería ser escritora o periodista y en 1955, con un español fluido, empezó a estudiar en la Universidad de Nuevo México donde fue alumna de Ramón J. Sender.

Lucia se casó a los 17 años con un escultor que la abandonó cuando ésta tuvo a su segundo hijo. Terminó sus estudios. En 1958, a los 22 años, se casó con el pianista Carrera Newton y firmó sus primeros textos con el nombre de Lucia Newton.

En 1961 (con 25 años) Lucia dejó a Newton y se marchó con sus hijos con Buddy Berlin a México donde éste se convirtió en su tercer marido. Según la biografía de Lucia Berlin, Buddy fue un compañero carismático pero resultó también ser un adicto a la heroína. Con él tuvo otros dos hijos, que nacieron en 1962 y 1965. Se divorciaron en 1968 (Lucía tendría 32 años). Lucía nunca se volvió a casar y se hizo cargo de sus cuatro hijos el resto de su vida.

Sin profesión ni ingresos regulares realizó numerosos trabajos temporales: de profesora de secundaria y sustituciones en la universidad de Nuevo México, recepcionista en un consultorio de ginecología, ayudante de enfermería en la sala de urgencias de un hospital, limpiadora del Hogar -aunque le costaba encontrar empleo porque las señoras, explica, desconfían de las candidatas “instruidas”-.

Sus experiencias, además de su paso por centros de desintoxicación del alcohol y sus frecuentes visitas a México -especialmente en 1991 y 1992- donde vivía su hermana enferma de cáncer, quedaron reflejadas en los relatos que escribió, temas que, considera la crítica literaria, son poco frecuentes en la literatura.

Su madre había muerto en 1986; probablemente fue un suicidio.

En 2001 un cáncer de pulmón forzó su retiro. Se trasladó a California para estar cerca de sus hijos y se instaló en el garaje de la casa de uno de ellos. Falleció el 12 de noviembre de 2004, el día que cumplía 68.

Su obra ha sido comparada con la de Hemingway y Carver. En 1991 con Homesick ganó el American Book Award, pero su trabajo quedó olvidado durante años. Hasta que en 2015 (10 años después de su muerte) se publicó a título póstumo “Manual para mujeres de la limpieza” un libro que fue considerado por las principales revistas literarias como uno de los mejores del año.

Ficha técnica

Nº de páginas: 432
Editorial: ALFAGUARA
Año de edición: 2018

Mi puntuación

10/10